
Dejen de perder clientes por el frío
Nadie quiere sentarse en una terraza cuando siente un frío intenso. Cuando sus clientes comienzan a temblar, dejan de pedir bebidas y buscan la salida. Es así de simple.
Para solucionar este problema, utilizamos calefactores infrarrojos con clasificación IP55. En lugar de intentar combatir el viento calentando el aire —lo cual es prácticamente imposible—, estos equipos calientan directamente a las personas y los muebles.
Por qué es importante la clasificación IP55
Los equipos para exteriores sufren mucho: la lluvia, el polvo y la humedad dañan fácilmente los calefactores convencionales, lo que puede causar cortocircuitos o óxido. Pero una clasificación IP55 significa que estos equipos pueden resistir el polvo y pequeñas cantidades de agua provenientes de cualquier dirección. Pueden colocarse debajo de un toldo o en lugares semivulnerables, sin preocuparse de que una lluvia repentina dañe sus componentes electrónicos.
El secreto para mantenerse caliente
La mayoría de las personas piensan en esos grandes calefactores a gas, pero tienen un problema: el calor se dispersa rápidamente. Es como tratar de calentar una habitación con una vela. El infrarrojo de onda corta es diferente: el calor viaja en línea recta y llega directamente a las personas, convirtiéndose en calor instantáneamente. Ya no hay ese “efecto chimenea” en el que el calor se disipa hacia arriba mientras los clientes siguen sintiendo frío.
Dado que el calor es direccional, se puede utilizar de manera estratégica. Se pueden dirigir los chorros de calor hacia las zonas más expuestas al viento, y reducir su intensidad en los lugares más cómodos.
Conclusión (y la trampa)
La lógica es bastante sencilla: los clientes que están calientes se quedan más tiempo. Unas estancias más largas significan más aperitivos y más bebidas. En esencia, se está expandiendo el espacio de negocio durante los meses de invierno.
Pero aquí está el problema: la electricidad. Estos dispositivos consumen mucha energía. Si los conectan simplemente a cualquier toma eléctrica cercana, es posible que se apague el interruptor justo en medio del horario de mayor afluencia de clientes.
Revise su cuadro eléctrico y los grosores de los cables ahora. Asegúrese de que su infraestructura pueda manejar la carga antes de que lleguen las primeras heladas. Es mucho más barato arreglar los cables hoy que lidiar con una terraza oscura mañana.