
Cómo mantenemos el baño caliente sin cegarnos
Cuando diseñamos calentadores infrarrojos para los baños, en realidad estamos tratando de resolver un problema: ¿cómo hacer que una habitación se sienta acogedora y cálida, especialmente cuando está llena de vapor, sin que parezca que uno está bajo los focos de un estadio? Es un verdadero problema. La mayoría de las personas no quieren tener una luz demasiado brillante en sus ojos al despertar, y también debemos tener cuidado con la radiación UV. Piense en los bebés: sus ojos son mucho más sensibles que los nuestros, por lo que la luz “brillante” no es una opción.
El secreto de la luz suave
En lugar de usar esas lámparas de cuarzo transparente que se ven por todas partes, nosotros hacemos las cosas de manera diferente. Utilizamos recubrimientos especiales o vidrio “dopado”. Piénselo como gafas de sol para la bombilla. Bloquean la luz visible intensa y la radiación UV, pero permiten que el calor real, es decir, las ondas infrarrojas, pasen a través. De esta manera, sigue habiendo ese calor instantáneo en la piel, pero la luz permanece suave. No estamos simplemente ajustando un interruptor de atenuación; en realidad estamos filtrando las partes de la luz que no queremos.
Encontrar el equilibrio perfecto
Aquí está la parte complicada: cuando bloqueamos la luz, perdemos algo de energía. Para solucionarlo, aumentamos la potencia. Queremos que sienta ese calor inmediatamente después de encender la lámpara, y no tres minutos después. Pero no podemos simplemente aumentar la potencia sin más. Si el recubrimiento es demasiado grueso, el calor tardará en actuar. ¿Demasiado delgado? Entonces, esa luz molesta volverá a aparecer. Se trata de encontrar ese equilibrio perfecto.
Un par de consejos sobre la instalación
Si va a instalar estas lámparas en un aparato de techo, preste atención al espacio entre ellas. Estas lámparas se calientan mucho. Realmente mucho. Si están demasiado cerca del techo, terminará teniendo manchas marrones feas, o peor aún, dañar los materiales del techo. Deje algo de espacio entre ellas. Deje que el aire circule. Y si su aparato es un poco pequeño, simplemente añada un escudo reflectante de calor. Esto hará que todo el calor vaya hacia usted, manteniendo así su techo fresco y seguro.