
¿Por qué sometemos a nuestros calentadores de baño a pruebas extremas?
Seamos honestos: los baños son un verdadero infierno para los componentes electrónicos. Hay vapor por todas partes, salpicaduras de agua constantes, y las temperaturas pueden cambiar rápidamente, pasando de muy bajas a muy altas. Si el sello del dispositivo está ligeramente dañado o si hay una pequeña grieta en su recubrimiento, la lámpara se quemará en cuestión de semanas.
No queremos que usted tenga que lidiar con eso. Por eso, sometemos cada lote de nuestros calentadores infrarrojos resistentes al agua a pruebas en cámaras de calor húmedo, para descubrir cuál es su límite de resistencia antes de que el producto salga de nuestro almacén.
La lucha contra la humedad
El vapor de agua siempre encuentra la manera de entrar. Se cuela en los espacios más pequeños, incluso aquellos que no podemos ver. Una vez que la humedad llega a los contactos eléctricos o al cuarzo, puede causar oxidación o cortocircuitos.
Para evitar esto, simulamos años de uso en duchas con vapor en tan solo unos días. Exponemos los calentadores a altas temperaturas y humedad para obligar a que cualquier sello débil comience a filtrarse. También verificamos el aislamiento y la resistencia eléctrica. Si la clasificación de resistencia al agua no es suficiente, el dispositivo fallará.
Manejo de las tensiones mecánicas
Las lámparas infrarrojas se calientan rápidamente. Mientras el cuarzo se expande debido al calor, la carcasa externa permanece relativamente fría. Esto genera mucha tensión mecánica en los sellos. Estos son sometidos a constantes fuerzas de tracción y presión.
Un sello puede parecer perfecto el primer día, pero después de 500 horas de calentamiento y enfriamiento, puede encogerse o deformarse. Nuestras pruebas de envejecimiento detectan ese cambio, para que sus clientes no tengan que lidiar con él.
El sacrificio necesario
Hay un problema: una verdadera protección contra el agua ocupa espacio. Para lograr un sello eficaz, utilizamos juntas más gruesas y carcasas reforzadas. Eso significa que el calentador ocupa más espacio. Claro, es un poco más voluminoso. Pero es un precio justo a pagar por un aparato que no se dañará en cuanto alguien tome una ducha caliente.
No arriesgamos en cuanto a la fiabilidad del producto. Probamos hasta que el hardware falla, y luego corregimos el diseño. Es la única forma de asegurarnos de no tener que lidiar con un montón de reclamaciones relacionadas con las garantías.